Rutas de Estrellas
Lluvias de estrellas: qué son y cómo verlas

El cielo · 6 min de lectura

Lluvias de estrellas: qué son y cómo verlas

Las mal llamadas estrellas fugaces no son estrellas: son partículas de polvo, a menudo más pequeñas que un grano de arena, que la Tierra encuentra en su órbita y que se calientan hasta brillar al entrar en la atmósfera a decenas de kilómetros por segundo. Cuando nuestro planeta cruza el rastro que un cometa ha ido dejando, esas partículas caen a docenas: es una lluvia de meteoros.

De dónde vienen

Cada vez que un cometa se acerca al Sol, se desprende de polvo y deja un reguero de partículas a lo largo de su órbita. Año tras año, la Tierra atraviesa ese reguero por el mismo punto de su recorrido, y por eso las lluvias se repiten en las mismas fechas: las Perseidas en agosto, las Gemínidas en diciembre. Las Gemínidas son una excepción curiosa: proceden de un asteroide, Faetón, y no de un cometa.

Radiante y tasa horaria

  • El radiante. Es el punto del cielo del que parecen surgir los meteoros. Da nombre a la lluvia: las Perseidas irradian de Perseo, las Leónidas de Leo.
  • La THZ. La tasa horaria cenital es el número de meteoros que vería un observador ideal, con el radiante en el cénit y cielo perfecto. En la práctica siempre se ven bastantes menos.
  • Los bólidos. Los meteoros más brillantes que la mayoría de estrellas. A veces dejan una estela que persiste varios segundos.

Cómo observarlas

No hace falta ningún instrumento: los meteoros cruzan grandes zonas del cielo, así que un telescopio o unos prismáticos solo estorban. Lo mejor es tumbarse, abrigarse y abarcar el mayor campo posible.

La mejor hora suele ser después de la medianoche y antes del amanecer, cuando el hemisferio en el que estás avanza de frente contra el enjambre de partículas. Y, como siempre, cielo oscuro y sin luna: una Perseidas con luna llena decepciona, mientras que en un año de luna nueva —como 2026— puede ser inolvidable.